Los días posteriores a Mayo.

Producida la Revolución de Mayo, la Junta decide el 23 de julio de 1810 crear la Academia de Matemáticas, para la instrucción de los oficiales y cadetes de la guarnición Buenos Aires, que es instalada en las viejas aulas del Consulado. Su erección se anuncia el 19 de agosto y los cursos comienzan el 12 de septiembre, bajo la dirección del teniente coronel Felipe Sentenach y la colaboración docente del capitán José Cipriano Andrés de Pueyrredón. La academia se extingue el 2 de julio de 1812, por la prisión y posterior fusilamiento de su maestro director, implicado en la conspiración de Alzaga.
Por un breve tiempo vuelven a dictarse en el Consulado, desde enero del año siguiente, cursos de matemáticas con el agregado de fortificación, arquitectura, explosivos armas y tiro de artillería. Su director es Cerviño, secundado por el joven y prestigioso matemático don Felipe Senillosa.
El 20 de enero de 1816 el gobierno de Álvarez Thomas promulga la erección de una Academia de Matemáticas y Arte Militar - en la que también se admiten civiles - que, bajo la dirección de Felipe Senillosa, y dependiendo de la Secretaría de Guerra (coronel Marcos Balcarce), abre sus puertas el 22 de febrero en la casa de "la comisión militar, frente al Hospital de Belén" (vereda W. de la actual calle Defensa, entre Venezuela y México).
Una semana después, el 1º de marzo, el Consulado inicia los cursos de su propia Academia de Matemáticas, que desde agosto del año anterior venía gestionando el síndico, don Pedro Capdevila, quien dona todos sus sueldos para ayudar a mantenerla. Su director es el capitán Manuel Herrera experto en artillería y buen matemático quien, por un traslado militar, es reemplazado cinco meses después por don José Lanz. El 23 de enero de 1817, por renunciar Lanz para regresar a Europa, la dirección pasa a manos del segundo maestro, que no era otro que el propio Senillosa, quien así queda al frente de ambas academias.
El 15 de febrero, a propuesta del Consulado, el gobierno acepta fusionarlas en una sola, a cargo exclusivo de la corporación mercantil pero que, por razones de espacio, funcionaría en el local de la del Estado.
Es así que el día 25 se inaugura, en el viejo local de la calle Defensa, la "Ademia Nacional de Matemáticas", que fue entonces la más alta expresión de los estudios físico-matemáticos del país. Como ayudante de cátedra se nombró al alumno más aventajado, don Avelino Díaz, quien resulta ser el primer profesor de ciencias exactas egresado de un establecimiento argentino. Los cursos eran gratuitos y abarcaban dos años, con un tercero opcional de perfeccionamiento. En el primero se dictaba aritmética, geometría, álgebra, geometría descriptiva, levantamiento de planos y dibujo; en el segundo trigonometría, secciones cónicas, cálculo, dinámica, cosmografía, arquitectura y dibujo.
En el curso del año 1818 se incrementaron los estudios con física, cálculo diferencial y pilotaje, y su director, bregando por el porvenir de sus egresados, solicita del Consulado que se obligue "a los Capitanes de los Buques a que sus segundos sean de los que han concluido los primeros dos años de estudios que prefija el Reglamento, o que el Consulado auxilie con lo necesario a os primeros que se quieran dedicar a este ramo, para de este modo evitar se abandonen, como ha sucedido con algunos de sus alumnos, por falta de medios".


LA SEGUNDA ESCUELA DE NÁUTICA DEL CONSULADO.

El 28 de mayo de 1818, el piloto de altura Antonio Castellini, natural de la isla de Córcega, solicita la autorización del gobierno para abrir una Escuela de Náutica, que en un año formaría pilotos "capaces de conducir un buque a cualquier parte del globo". Logrado el beneplácito de Pueyrredón (Director Supremo), Castellini solicita del Consulado aula y útiles a cambio de la enseñanza gratuita a los jóvenes que le fijara el Estado. El 2 de octubre del mismo año Pueyrredón comunica al Consulado (que ya ha trasladado a la planta alta de su casona de la calle San Martín, La Academia Nacional de Matemáticas que dirige Senillosa) haber concedido a don Antonio Castellini el Establecimiento de una Escuela Náutica y le ordena que la auxilie con los útiles necesarios. El conciliario don Joaquín Canaveris es designado para la adquisición de los elementos de enseñanza y algún mobiliario y, ante un nuevo requerimiento del Director Supremo, se le asignó finalmente un aula en el segundo patio de la casa consular, donde se inaugura esta escuela el día 1º de febrero de 1819. Ambas academias hacen amigables vida común en la ya histórica mansión del Consulado - que ha albergado a la Asamblea del Año XIII - y sus directores intervienen conjuntamente en los exámenes promocionales de una y otra.
Senillosa gestionó grados militares, con premio, para los alumnos sobresalientes del último curso de ambos institutos, que resultaron ser don Pedro Malavia en Matemática y don Manuel Bastardé en Náutica, quienes en marzo de 1821 fueron nombrados, respectivamente, subtenientes de artillería, y de marina.
Entre septiembre y octubre de 1821, ambos institutos y los cursos de idiomas, dibujo y contabilidad que sostenía el Consulado pasan, con sus profesores, a adquirir categoría universitaria, uniéndose a las aulas del Colegio de la Unión del Sur para conformar nuestra primera Universidad porteña.


DIVERSAS ESCUELAS DE ENSEÑANZA NÁUTICA.

Durante los años 1829 y 30 el heroico capitán de fragata Enrique Grandville, que en Monte Santiago perdiera su brazo derecho, se dedica a la enseñanza de la náutica en un aula particular.
Bajo el gobierno del general Balcarce (1833), siendo Comandante de Matrícula el capitán de navío Francisco Lynch, así como durante los interinatos de Viamonte y Maza (1834), en que la comandancia es desempeñada por el capitán de navío Tomás Espora, y aún durante el primer año del nuevo gobierno de Rosas (1835), siendo Espora sustituido por don Pedro Boneo, dicha comandancia mantiene en funciones una Escuela de Náutica, abierta tanto para "aspirantes de marina" como para "particulares", aunque el número de sus alumnos no fue nunca numeroso. La dirección de la misma estuvo en manos de nuestro ya conocido profesor de la primitiva Escuela de Náutica, el benemérito don Carlos O´Donell.
Durante la época de Rosas se realizaron intentos para reiniciar la enseñanza náutica. En 1847 el Piloto Castellini se dirige infructuosamente al restaurador solicitando la reapertura de su antigua academia. En 1851 se constituye una Academia Náutica, dirigida por el Piloto Nicolás Ottone. Después de Caseros quedó disuelta.

ESNN actual.

La "Escuela Nacional de Pilotos", concebida por el doctor Bermejo, empeñado en desarrollar la instrucción profesional, nació al votarse la ley del presupuesto para el año 1895, que incluía una partida destinada a la creación de una escuela de pilotos. El 12 de julio de dicho año su erección se confirma por un decreto del presidente Uriburu, refrendado por el mismo doctor Antonio Bermejo (Ministro de Instrucción Pública), en el que se designa "en comisión al Diputado Nacional doctor Manuel F. Mantilla, capitán de navío Martín Guerrico e ingeniero Aníbal Carmona, para que proyecten los reglamentos, presupuestos y demás requisitos necesarios para la instalación de la Escuela Nacional de Pilotos".
Con algunas modificaciones introducidas por el ministro, el 16 de enero de 1896 el P.E., aprueba el Reglamento y el Plan de Estudios proyectado por Mantilla y Guerrico; designándose posteriormente como director al ex teniente de fragata Pedro Mohorade (quien ya se había doctorado en derecho) y al señor Ramón Casas como Sub.-Director.
El 19 de marzo del mismo año, se inician los cursos en el local provisorio (cedido por el Consejo General de Educación) en la calle Industria Nº 471 y el 1º de abril se traslada al edificio de la calle Olavaria 666, alquilado al efecto. El plan de estudios comprendía aritmética, álgebra, geometría plana y del espacio, idioma nacional y aparejo.
El 1º de julio de 1900, debido a la ley sobre organización de los ministerios nacionales, que creó el de Marina, la Escuela Nacional de Pilotos pasó a depender de éste, según decreto del día 12 del mes anterior.
Comienza así la última etapa en la historia de nuestro Instituto. De entonces a hoy, la casi totalidad de nuestros marinos mercantes han pasado por sus aulas, y su idoneidad profesional es internacionalmente indiscutida. Retornando a la iniciación de los cursos, diremos que éstos comenzaron con 10 alumnos. En mayo de 1897, la escuela se traslada a la calle Chile Nº 270.
El 1º de marzo de 1898 se completan los tres cursos que componían el ciclo de enseñanza, iniciándose las clases con 7 alumnos en 3º año, 12 en 2º y 21 en 1º. El plan de estudios abarca, además de las asignaciones ya mencionadas, las de navegación, maniobra, derecho marítimo, geografía e inglés. Ese mismo año se inician, durante las vacaciones, las prácticas de navegación embarcándose los alumnos de 2º y 3º curso, en el transporte "Villarino", llegando hasta Tierra del Fuego. El 31 de diciembre de 1902 la escuela se traslada al Arsenal de Marina de Dársena Norte, instalándose en la planta baja de la oficina de hidrografía.
Por decreto del 7 de septiembre de 1916, y considerando que los egresados de esta escuela deben formar parte de las reservas de la Armada, se dispuso eximirlos del servicio militar obligatorio. Otro decreto, del 25 de junio de 1917, establece que los exámenes de reválida de patentes extranjeras, y los de aspirantes a capitanes a cabotaje, se realicen a este instituto.
El 6 de abril de 1925 se traslada la escuela al 5º piso del edificio que ocupa la Prefectura General Marítima, en la calle Reconquista Nº 281. Un mes después se crean los cursos de maquinistas y el instituto pasa a denominarse "Escuela Nacional de Pilotos y Maquinistas Navales". (7 de mayo de 1925).
En el año 1932 la escuela pasa a ocupar el local de la antigua Escuela de Mecánica de la Armada, en Dársena Norte. Conformando gestiones que se venían realizando desde el año 1927, el 5 de agosto de 1943 se inicia la construcción del edificio propio en la que hasta hoy permanece, en el solar que ocupaba el club de deportes del Ministerio de Marina, también en Dársena Norte y que fue inaugurado oficialmente el 8 de abril de 1946.
Interín, en el año 1944, se aprueba un nuevo Reglamento Orgánico para esta casa de estudios, cuyas disposiciones, establecen que la misma se denomine en adelante "Escuela Nacional de Náutica". Entre los años 1948 y 1950, al incrementarse la formación de oficiales que el país requería, la Escuela llegó a tener 1000 alumnos distribuidos en tres turnos (mañana, tarde y noche), para lo que debe funcionar en horario corrido de 7:30 a 21:00 horas. A partir de 1951 quedan instituidos los cursos de "Comisarios" y de "Radiotelegrafistas", con lo que se completa la preparación de todas las especialidades que forman los cuerpos de oficiales de marina mercante.
El 1º de enero de 1958 marca un cambio fundamental en la organización de los estudios al requerirse, para el ingreso como alumno, los estudios secundarios completos, pasando en consecuencia a integrar los planes de estudios solamente aquellas asignaturas consideradas básicas y las profesionales. De tal forma se logra elevar y actualizar notablemente la capacitación técnica de los egresados.
Dicha remodelación de los Planes de estudios, elaborados con la premisa "Llevar la escuela al mar" incluyó algo fundamental en la formación del futuro Oficial de Marina Mercante: el embarco, en buque escuela, durante todo el Segundo año de estudios, guiados por Oficiales de la Escuela y por los integrantes de la dotación del buque. Otro hito de capital importancia en la formación se halla en la concreción del "Proyecto de Asistencia Técnica" por el "Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo" y que tuvo como agencia de ejecución del Proyecto, a la "Organización Marítima Internacional".
Como consecuencia del mismo se produjo una importante transferencia de tecnología a través de expertos internacionales, el desarrollo de un programa de becas para Oficiales de Marina Mercante integrantes de la dotación de la Escuela y el equipamiento de la misma con modernos sistemas para la enseñanza, experimentación y adiestramiento.
En tal sentido cabe destacar lo siguiente: Equipo simulador Radar con cuatro buques propios y sistemas A.R.P.A.; Laboratorio de Electrónica; Laboratorio de Física y Química; Complementación y ampliación del laboratorio de Electrotecnia; Simuladores de navegación, de sala de máquinas y de comunicaciones, Equipos de motores Diesel para estudios y análisis de banco y sistemas automaticos de control de niveles; Laboratorio de idiomas y Laboratorio de prevención de la contaminación. A partir de las incorporaciones, la Escuela ha ampliado notablemente su horizonte profesional.
Como cierre actualizado de esta Historia de nuestra Escuela cabe destacar el espaldarazo recibido el día 8 agosto de 1989, oportunidad en la cual se firmó el Acuerdo entre Gobierno de la República Argentina y la Organización Marítima Internacional y por el cual designó a la Escuela Nacional de Náutica "Manuel Belgrano" Rama Regional de la Universidad Marítima Mundial, para el dictado de cursos y realización de seminarios para candidatos argentinos y latinoamericanos técnicamente calificados.
Muchos son quienes, por la brevedad de esta reseña, han quedado soslayados en ella pese a haber entregado largos años de esfuerzos al logro de los fines de la enseñanza náutica en nuestro país; pero por breve que la mención sea, jamás podrá hacerse referencia a la actual Escuela de Náutica sin asociar su nombre al del señor capitán de fragata Julio Müller, quien durante 32 años de exclusiva y constante dedicación a ella, de profesor a Jefe de Enseñanza, y hasta su fallecimiento, fuera el numen motor de su evolución y perfeccionamiento, que le ha permitido alcanzar el prestigioso sitial que hoy ostenta entre todas las de su género en el mundo.